Cinema Guillatún
José Contreras

José Contreras

Es Psicólogo egresado de la PUC. Tiene un Diploma en Realización Cinematográfica de la Universidad de Chile y otro en Escritura Audiovisual de la UC. Ha dirigido dos cortometrajes y actualmente desarrolla una investigación sobre las bases evolutivas del sentimiento religioso. Es aficionado al montañismo y la escalada deportiva.

Comentarios (7)

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    Luis Araya

    |

    Muy buena critica… vi la pelicula y hubieron aspectos que me llamaron la atencion, otros que no me cuadraban, etc. creo que diste en el clavo con tu critica a una excelente pelicula, eso es lo que pasa al no tener las herramientas necesarias, todo se vuelve instintivo, lo que tampoco es malo… felicitaciones

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    Alejandro

    |

    Da gusto leer una crítica así

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    sergio

    |

    Ví la película en Punta Arenas, salimos impactados con la trama,las actuaciones…no hay que dejar de lado a Ingrid Isensee, que dá en el blanco,en estricto rigor.. con la dama de la alta sociedad chilena. Hay que darle gracias a la “modernidad” en Chile,el resto del mundo ya vá en la post modernidad,y es que está saliendo a la luz lo maldito de nosotros,los Dina, los Cni,los Karadimas,las farmacias coludidas, las Afp, las Isapres con sus ganancias usureras,los Soquimich los Caval, en fin la suciedad bajo la alfombra en un país en que parece todo brillar,en que se compite quien hace la torre mas alta, quien la tiene mas grande. Luis Gneco se luce con el personaje,realmente notable….y la crítica de la película, simplemente certera.

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    Cristóbal Córdova

    |

    Creo que uno de los aspectos más interesantes de la película es el hecho de retratar una historia de abuso sin ser morbosa en lo más mínimo. Por lo mismo, es una película que cualquier persona puede ir a ver sin el temor de salir asqueada por concepto de imagen, pero se les sugiere ir preparados para presenciar la obscenidad y el despropósito en la que puede llegar a transformarse la espiritualidad de un líder religioso. Siendo así, pues entonces el despropóstio de personas simples resulta ser lo más fácil de mantener alimentado.

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    Joaquin

    |

    Alguien sabe como se llama la cancion que aparece en los créditos de la pelicula?

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    Gerardo

    |

    Buena crítica. Vi la película, encontré un buen trabajo, pero me quedé con un sabor inconcluso. A ratos su ritmo se me hizo tedio, coincidiendo con quien escribe esta crítica, quizás hubo que meter mas mano al guión para contar mejor la historia o por lo menos darle el ritmo necesario. Extrañé una mayor profundización en la mujer, conocer algo más de su historia que la hizo vulnerable y también manejable por el cura. Pese a ello, es un buen trabajo, un salto grande de Lira de Drama a El Bosque, una madurez que se observa en la factura y que me permite soñar en que su tercer trabajo será si una gran obra maestra.

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    Fernando Formas C.

    |

    Me parece brillante la metáfora del lobo disfrazado de Caperucita, ocultando el globo bajo el camisón. O debemos decir “bulto”?
    ————————————–
    La película El bosque de Karadima me pareció justa en su propuesta para visualizar una historia que alimentó las peores pesadillas e imaginaciones de perversión, poder y sodomía.
    Limpia, correcta pero sin mayores riesgos; mesurada, casi aséptica, lo que hace que la historia se soporte principalmente en las actuaciones (y la hacen más soportable a gran parte de la concurrencia cabritera desenfrenada).
    Son personajes a los que por momentos parece que no les pasara demasiado, contenidos, que a pesar de su encierro parecen no percibir su propia claustrofobia, sometidos, siempre peinados, con vocecitas casi en susurros.
    No hay gritos, no hay saliva, y los llantos parecen ahogados. No hay catarsis escandalosa que sane, muy propio de la mesura (represión) de la clase alta católica chilena.
    En ese sentido creo que el director fue muy correcto, casi complaciente en el uso de sus recursos: la cámara, constantemente apoyándose en los close-ups de Gnecco, los ritmos repetitivos; sin expresionismos efectistas que serían una tentación para cualquiera, apuesta a una historia sólida, correctamente relatada, pero un tanto superficial en su puesta en escena, con insuficiente penetración en las motivaciones y las oscuridades que más perturban.
    La fragmentación a repetición aunque se hace un tanto predecible, podría llegar a ser la expresión de espacios emocionales escindidos, de esos compartimentos estrechos, opresivos, en que el aire no circula, sin embargo, no se transmite el olor a encierro, a sábanas sudadas, a letrina. Todo parece oler a agua de colonia, importada, claro.
    Creo que le faltó sudor, sollozos, sangre, mierda.
    Un sustrato dramático tan potente tal vez merece una obra de teatro que explore, más allá de la correcta narrativa, las pulsiones más profundas que tejen la abigarrada maraña de deseos insatisfechos, dependencia emocional, abuso, plata e hipocresía. Un manjar maloliente en que el único gemido de dolor del protagonista apretando las sábanas retumbe y deje el eco de la imperecedera angustia frente a la falta de justicia.

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