El Guillatún

«The Master». La cura de la demencia

Lafayette Ronald Hubbard es conocido mundialmente por ser el fundador de la iglesia de la cienciología, cuya base filosófica se trata de una serie de prácticas para la autoayuda conocida como la dianética. Muy similar al «método catártico» de Freud y Breuer —rechazado después por el padre del psicoanálisis por encontrarlo ineficiente—, la dianética consta de una conversación donde el paciente se mantiene sentado y con los ojos cerrados, siendo interrogado hasta el punto de liberar los traumas del pasado que el auditor logra a través de sus preguntas.

La parte más caricaturezca de la cienciología está en sus creencias, puesto que hayan su origen en las obras de ciencia ficción de Hubbard, siendo la central de todas las historias la de Xenu, un tirano extraterrestre que trajo a los seres humanos a la Tierra. Éste y otros relatos míticos se incluyen en su best-seller más conocido, Battleship Earth (1982) que tuvo una adaptación fílmica el año 2000 protagonizada por John Travolta, la cual fue un fracaso de taquilla al recaudar menos de la mitad de su presupuesto, recibir ocho de diez Frambuesas de Oro (como los Óscar de las malas películas) y ser sacada de las salas de cine a los pocos días de estreno.

Su última novela se tituló Mission Earth y tuvo una publicación póstuma. En ella relata las aventuras de Gris, un mercenario terrícola que entre sus peripecias cura a dos lesbianas sadomasoquistas de su homosexualidad mediante una «violación correctiva», se hace pareja de una chica ninfómana y huye en un barco. Todo eso en medio de una conspiración global que mantiene la aristocracia mundial, la cual distribuye drogas para sedar a la población y promueve la degeneración sexual mediante la música rock. Esta conspiración se logra desarticular gracias a la mafia italiana y una condesa extraplanetaria, quienes destierran la principal herramienta de sometimiento de la confederación intergaláctica en el planeta: la psiquiatría y la psicología.

Cuando Hubbard murió, encontraron que consumía altas dosis de drogas y alcohol. Sus dos primeras mujeres lo acusaron de violencia intrafamiliar y la cienciología es considerada un delito criminal en Francia debido a los rasgos opresivos que significaban sus prácticas, que incluían encadenamiento y sometimiento absoluto al pope. Su hijo Quentin se suicidó en 1976 por su condición de homosexual. Su padre consideraba todo lo gay como una abominación.

The Master, dirigida por Paul Thomas Anderson, está inspirada en la vida de Hubbard. El director de Petróleo Sangriento (2007) y Magnolia (1999) aborda la historia con suma sutileza, puesto que su finalidad no es ridiculizar las caricaturas sino dotar de sentido y motivación la existencia de estas personalidades a simple vista muy extravagantes, al mismo tiempo que exhibe sus debilidades y hace guiños a sus propias contradicciones.


Joaquin Phoenix como Freddie Quell en The Master

El relato comienza con Freddie Quell (Joaquin Phoenix), sobreviviente de la segunda guerra mundial quien no logra adaptarse del todo a la sociedad norteamericana de posguerra. Alcohólico, solitario y obsesionado con el sexo, no sobrevive a sus trabajos. En uno de ellos, donde recolecta coles, envenena a uno de sus colegas con un trago fabricado de forma artesanal, por lo que decide huir y termina refugiándose en un yate. En él conoce a Lancaster Dodd (Philip Seymour Hoffman) quien se interesa en el trago que fabrica Freddie y le ofrece quedarse en el yate a cambio de su elixir.

Poco a poco vamos descubriendo la personalidad de Lancaster, quien dirige un movimiento filosófico llamado «La Causa» y busca la perfección del espíritu humano. El relato despoja al personaje de todo aquello que no sea verosímil y le otorga sentido a él y sus seguidores. Abre el flanco de necesidad religiosa debido a la ingrata realidad que les impide realizarse a las personas, origen pleno de su frustración y amparo mítico.

Freddie se entrega de cuerpo y alma a «La Causa» y se convierte en el conejillo de indias del maestro. El relato se teje en la decisión de que ambos aceptan sus roles de dominación y sometimiento, por tanto ambos se necesitan. No obstante, Lancaster tiene un flanco abierto: es incapaz de defender sus planteamientos de cualquier cuestionamiento, vengan de donde provengan. En esos momentos pierde los estribos, se vuelve prepotente y traspasa su sentimiento a Freddie, quien en su estilo marinero ajusta cuentas con quienes osen dudar del maestro.

Hay un manejo de la atmósfera provocado principalmente por la banda sonora, compuesta por Jonny Greenwood (músico multi-instrumentista, daltónico y conocido por ser guitarrista de la banda Radiohead), que nos lleva a parajes psicológicos durante todo el film, pasando por la histeria, la depresión, el estrés y el placer. Sin embargo, en ocasiones llega a ser claustrofóbico. Los diálogos machacan al espectador, no terminan de convencerlo, pero sí invitan a explorar la mente de los intensos personajes.

Llama la atención el papel de Peggy Dodd (Amy Adams), esposa de Lancaster. Incrédula pero al mismo tiempo muy devota, ejerce sobre su marido una intensa pero encubierta posesión para poder ajustar su senda y seguir acaudalando dinero para la familia con la producción intelectual de un maestro que pareciera sufrir de arritmia intelectual y dependencia de la inspiración. De esa forma, se encarga de desnudar las debilidades del sacrosanto.

En definitiva, el relato de The Master es como una almohada siendo apretada con las manos: no revienta nunca. La relación de Quell y Dodd se vuelve tiesa, incluso estando dentro de la cárcel son dominados por sus roles y el desenlace es pactado, sin resentimientos. Los personajes cínicos son olvidados luego de no lograr su cometido y ni siquiera logran influenciar mínimamente la trama. Son verdaderos paisajes, un telón de fondo cruzado por una religión que pretende sanar las debilidades mentales. En medio de todo hay dos personajes: el paciente abandona la consulta.El Guillatún

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