El Guillatún

Arte v/s Poder

Pussy Riot: a punk prayer

Pussy Riot: a punk prayer

Cinco mujeres del grupo punk Pussy Riot ingresaron el 21 de febrero de 2012 en la Catedral Cristo Salvador de Moscú —con el rostro cubierto por pasamontañas de colores— para realizar una performance musical, feminista y contraria a la relación entre el Estado ruso y la Iglesia Ortodoxa.

En el mes de marzo capturaron a tres integrantes que participaron en el acto y fueron procesadas por el sistema judicial ruso. De esta forma se dieron a conocer las identidades de Nadezhda Tolokonnikova, Maria Alyokhina y Yekaterina Samutsevich, quienes habían realizado otras actuaciones en lugares emblemáticos de Moscú, como la Plaza Roja.

En Pussy Riot: A punk prayer, Mike Lerner y Maxim Pozdorovkin se valen de imágenes tipo prensa, grabaciones de las Pussy Riot y entrevistas a los familiares de las detenidas para explicar uno de los enfrentamientos entre el arte y el poder más importante y mediático de los últimos años.

Al ser una investigación sobre un caso judicial, el documental corría el riesgo de adoptar fácilmente los tiempos del caso en cuestión para trasladarlos a la película. Afortunadamente la pareja de directores crean su propio organigrama que hace que los 90 minutos de duración carezcan de una excesiva linealidad, sean dinámicos y el ordenamiento del guión tenga un sentido propio.

Arte, religión, poder y feminismo son los conceptos en que se mueve el documental. Logrando que se plantee la discusión sobre los límites de la libertad de expresión y del arte —si es que los hay— y se cuestione la estrecha relación de Vladimir Putin con el cristianismo ortodoxo.

Pussy Riot: A punk prayer no destaca por su fotografía, ni por poseer una estética vanguardista. Aquí los directores apuestan por contar una historia —que es buena por sí sola— de una forma eficiente, sin perder el foco y abarcando los ángulos correspondientes, sin llegar nunca a la caricaturización, donde muchas veces se caen los documentales.

Otro punto importante es el carácter inmediato que posee la película, lo que provoca el placer de sentir que se está viendo algo totalmente contemporáneo y urgente. La película resulta abrumadoramente representativa de la actualidad mundial, esa que contraria al fin de la historia que pregonaba Francis Fukuyama se ha vuelto peligrosamente activa en la exacerbación de nacionalismos, muchas veces con la religión metida al medio; cuando algunos twiteos otorgan la sensación de universalidad y conocimiento de un hecho; y donde las noticias de último minuto no se ven en la televisión, sino que a través de los videos de Youtube.El Guillatún

El documental Pussy Riot: A punk prayer se exhibirá el jueves 12 a las 18 horas en el Centro Arte Alameda y el viernes 20 a las 18 horas en Alianza Francesa en el marco del Festival IN-EDIT Nescafé.

https://www.youtube.com/watch?v=WXM6lmDJG8E

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