«El juego de la fortuna», una película de gringos para gringos
Estreno en cines 19 de enero

Muchas veces hemos escuchado el comentario «no hay nada bueno que ver en el cine», cuando estamos constantemente con una oferta más y más grande de películas. Entonces, ¿qué es lo que pasa que no hay nada que ver? Lo que ocurre es que la industria hollywoodense se obsesiona con tocar temas que sólo a los gringos les interesa. Ese es el caso de la película «El juego de la fortuna» (o Moneyball en inglés), cinta protagonizada por Brad Pitt, que se estrena el 19 de enero.
La trama del film es simple de explicar; Billy Beane (interpretado por Brad Pitt) es el General Manager (el encargado de elegir los jugadores de los equipos de baseball) de los «A» de Oakland, un club con muy poco presupuesto monetario. Para tratar de ganar la siguiente temporada (y no perder su empleo), Beane contratará a un estadista, para sacar el máximo provecho a su apretado presupuesto y comprar a los jugadores indicados.
Es complicado abordar un drama sobre baseball, cuando en nuestro país ni si quiera se juega ese deporte. La temática no emociona, porque uno nunca logra conectarse con la problemática de los personajes, todo es demasiado tibio y demasiado extranjero. Sólo a un yankee le podría parecer dramática la compra de un bateador, o la llegada a última base de otro. Ahora, siendo justos con la universalidad del cine, si la película hubiera sido bien dirigida o el tema mejor tratado, tal vez uno entraría más fácilmente a las emociones de los personajes.
La cinta pasa largos minutos de puras conversaciones. Hay escenas demasiados largas de un plantel de «sabios del baseball» decidiendo cuál jugador comprar, y cuál no. Vemos como dicen muchos nombres de beisbolistas, que tal vez en Estados Unidos son conocidos, pero acá jamás se han escuchado. Además de otras tantas muchas escenas lentas de Brad Pitt viendo, con su asistente estadista, jugadas memorables de temporadas pasadas en una pantalla. Jugadas que nunca hemos visto, y que nunca veremos. Finalmente todas estas escenas hacen muy poco pasables las más de 2 horas de cinta.
La película fue nominada a 5 Globos de Oro, y no ganó ninguno. Ahora no me extrañaría que pudiera llegar a ganar un Oscar, o algún otro premio en Estados Unidos, porque los yankees tienen el monopolio de la industria, tanto de lo que se filma, como de lo que se distribuye y lo que se premia. Ellos mismos pueden galardonar una película y hacernos creer que es interesante, cuando en realidad es una película cuyo eje central está arraigado en lo más profundo de las costumbres norteamericanas, y no es interesante para el resto del planeta.
Para finalizar quiero aclarar que a mi me han gustado varias películas de deportes, porque hay formas y formas de contar historias muy particulares, y emocionar a alguien de cualquier parte del mundo, y «El juego de la fortuna» no es una de ellas. A las personas que les gusta el cine gringo de acción, no se las recomiendo porque es muy lenta, y a la gente que le gusta el drama, tampoco porque no logra emocionar. Ahora si usted es un fan de la cultura yankee, ama el McDonald’s y la Coca Cola, las 50 estrellas y la estatua de la libertad, no deje de ir a ver esta cinta al cine.




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Sebastián Segura
Pablo Poulain